Mostrando entradas con la etiqueta guayaquil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta guayaquil. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de mayo de 2009

Parando en cana

En el día 1, estábamos Rafael y yo grafiteando en la noche por el Registro Civil en el sur de Guayaquil. Rafa estaba rayando mientras yo observaba por los lados a que no asome ningún chapa. Termina el graffiti y caminamos unos 20 metros mas al sur, cuando unas manos me cogen de los brazos y del jean. Miro para atrás a ver a quién mierda se le ocurrió agarrarme así, para pegarle, y... mierda, eran los robaburros municipales. Rafa se quedó helado como 4 segundos el rato que me cogieron y luego se tira a la carrera. Me treparon en la camioneta municipal al vuelo y lo fueron persiguiendo al pana, que se había metido por unos callejones. No pasan 3 minutos y aparecen 2 robaburros con el pana trepándolo también a la camioneta.

Entonces empiezan los robaburros con la típica de querer jugar psicológicamente.

- Ahora si que se jodieron reflechuchetumadres -nos dice el municipal de civil-.

- ¿Adónde los llevamos? -el chófer robaburro-.

- Llama a "la 11" y paseles el dato que ya agarramos a los grafiteros -robaburro a mi lado-.

- Ya van a ver lo que les toca, cojudos -el civil que nos venía con bronca ya-.

- Oye no putees que nadie te jode, solo estábamos haciendo un camello de arte -yo-.

- ¡Callate chucha! ¡Que lo que rayan no tiene nada de arte! -el de al lado-.

- Habla serio, si la expresión es arte y eso hacemos -mi pana-.

- ¡Están atentando contra la propiedad privada, carajo! -robaburro-.

- ¡La tienen dura con nosotros, hijueputas! ¡No te hagas el sabido! -civil-.

- Capitán, que los llevemos a "la 11" me informan. -chófer-.

Y así nos tuvieron tonteando con amenazas y paseando, hasta que llegamos afuera de "la 11" en el suburbio de la ciudad. No nos bajamos de la camioneta, solo se bajó uno de los robaburros y minutos después regresa con una tarrina de arroz con pollo, así que no pude evitar reírme fuertemente.

- ¿Cual es el chiste? ¡Cojudo! Ya vas a ver el chiste cuando estén en cana -amenazante como siempre el de civil-.

Otra vez arranca la camioneta y nos llevan a la cárcel municipal que queda cerca del psiquiátrico Lorenzo Ponce. Ahí nos toman datos y nos quitan las mochilas con lo que había dentro (plantillas, sprays, etc.) como parte de la evidencia. Habían 3 celdas por "categoría": una para travestis y putas, la otra para "los choros" (1) y la tercera para gente común por así decirlo. Y en la tercera celda nos metieron.

Dentro de la celda habían personas de todo tipo: informales, veteranos, "pipol" de barrio, aniñados y así. Nos empiezan a preguntar que porqué nos cazaron y ahí respondíamos que por rayar paredes. No pasa mucho rato y en la puerta de la celda aparecen robaburros y otro municipal de civil, que grita:

- ¿Quienés son?

- Jefe, esos dos rockeros que están sentados ahí -nos señala un robaburro-.

- ¡Haaaaaaaa! ¡A ustedes los quería hijueputas! Que andan rayando tanta huevada de que punk y anarquía. Ahora se jodieron con mi alcalde Nebot que los quiere ver.

- ¿Y a mí que me importa? -respondí-.

- Oye callate que se van a picar -me dice en voz baja el Rafael-.

- ¡No saben en que se metieron, mamavergas! -y se van-.

- ¡Mmmmn! Chuzo compadres, como que se las armaron bien fea con ustedes -nos dicen los compas de celda-.

Minutos después nos sacan de la celda y nos vuelven a trepar a la camioneta, con los robaburros armados de escopetas y latas de pintura. Rafael les pregunta que adónde nos llevan y responden que a pintar paredes y así fue. Querían intentar avergonzarnos en las calles (tal cual como en siglos pasados) pero a mi me valía un pepino. Por ahí aparecieron panas por la calle, que nos apoyaban y todo chévere en ese aspecto. Después mientras pintábamos, empiezan a tomarme fotos de los parches con eslóganes anarquistas que tenía en la ropa para más evidencias y a preguntarme:

- ¿Eso es un símbolo satánico? ¿Eres satánico? -robaburro haciéndome preguntas estúpidas-.

- Quizás.

- ¿Y ese símbolo que significa?

- Anarquía.

- ¿Y que es esa huevada?

Después de aguantar las preguntas cojudas y de pintar por media ciudad en la medianoche, nos regresan en la camioneta hacia la cárcel municipal. Ahí los compas de celdas nos preguntan qué nos había pasado y que adónde nos llevaron y eso, ahí les respondimos que no pasó nada y que nos tuvieron paseando y pintando. Luego les preguntamos que porqué estaban encerrados:

- Ñaño, aquí a la mitad nos tienen solo por mear en la calle. Ahora nos piden una multa de 40 latas, imagínate esa huevada y el Municipio que no pone baños públicos.

- A mí y a este loco nos metieron por pegar afiches de trabajo.

- Uuuuh que no permiten ni caminar tranquilo esos manes.

De ahí habían un par de aniñados que estaban bien ahuevados, que no decían ni pío y se refugiaban en un rincón, como si les fuéramos a robar o asaltar allí adentro.

En el día 2, con el pasar de las horas, iban y venían familiares y amigos de los presos a dejarles comida o pagar las multas para que sean sueltos. También fueron varios panas nuestros a apoyarnos y dejarnos tarrinas de encebollados. Sin embargo, los municipales no nos querían soltar hasta en 2 semanas, y de ley tenían que soltarnos porque en 2 días eran elecciones presidenciales y teníamos que votar (ni cojudo votaba, solo quería una excusa para salir).

En la tarde que ya no había casi nadie en nuestra jaulita, "los choros" que estaban alado se pusieron relajosos y empezaron a prender fuego en la celda. Los robaburros se alarmaron y movieron a toditos los manes de la celda 2 a la nuestra. Yo estaba medio paniqueado porque a mi siempre me ven con cara de aniñado y bueno, esos manes de ley me iban a pedir algo o que se yo... pero nada que ver, buen dato los manes. Les pregunto que porqué les habían caneado y me salieron con respuestas así:

- A mi solo por meterle brillo a los vidrios de los carros -un pelado afro-.

- Me dijeron que estaba mal vestido en el Salado y ya puessshh -otro mas-.

- Porque no le dí cola (gaseosa) y se picó -y otro mas-.

- Por lavar mi ropita en el río -un viejito-.

Esas son las respuestas que más recuerdo y chocaron, de personas que provienen de la Trinitaria, el Guasmo, Floresta y más zonas deprimidas. Que me confirmaron mis dudas sobre la tendencia clasista del Municipio de implantar una política de "limpieza social" (anotado en los viejos estatutos del PSC) en las calles de la ciudad. Metiendo presos a las personas que "dañan nuestra imagen de la ciudad" en una cárcel ilegal y con escuadrón de choque (Policía Municipal, cuyo jefe es el que ordenó la matanza de Aztra) que poseen armas, algo ilegal también y de la cual abusan de los más pobres, habiendo casos de asesinatos y violaciones a DDHH. No me olvido tampoco de los casos de los robaburros en que persiguen a opositores políticos de Nebot en las calles a repartir palizas. Lo que más me da pena de todo esto, es que las personas en su mayoría lo aceptan y otras muy pocas prefieren callar... ¿que mismo pasa con los guayacos que no se desahuevan?

Ya al día 3 que nos soltaron, gracias a gestiones de amigos. Aunque no sería la única vez que visitaría una cana.

(1) La pipol de barrios pobres, que a la vista de cualquiera tirando parada de pelucón, son peligrosos.

martes, 28 de abril de 2009

Cacería de brujas

Yo de pelado hacía muchos viajes cortos, pero en algunos viajes llegaba a quedarme sin dinero y tenía que ingeniármelas para volver a casa. Mi vieja era quien me pasaba dinero para los viajes, poco dinero, pero en fin. Así que busqué independizarme económicamente de alguna forma, por lo que tenía en mente 3 formas de hacerlo: vender inciensos, jugar malabares o hacer artesanías. Opté por esta última, ya que malabares no había quién me enseñara y lo de los inciensos no me convencía. Así que lo primero que hice fue pedirle 20 dólares a mi abuelita para comprar materiales en la Bahía en Guayaquil, en la calle Ayacucho que venden de todo. Compré pulseras ya hechas -equivale que te digan "chatarrero" dentro del mundo artesanal y es despectivo- de equipos de fútbol y piedritas, maderitas, perlitas, para armar collares y eso.

Mi vieja no estuvo de acuerdo con lo que quería trabajar y empieza a sermonearme:

- ¡Pero Francisquito! ¿Porqué quieres salir a trabajar a la calle? ¡Eso que quieres hacer es de drogadictos!

- ¡Y a mí que me importaaaaa!

- Por favor pídeles trabajo a tus tíos en Guayaquil que sí te van a dar. Ten un trabajo decente ya que no quieres seguir estudiando siquiera... ¡solo córtate ese pelo por el amor de Dios!

- ¡Nooooooo!

- ¡Luego me harás quedar mal con tu padre -son separados- si se llega a enterar de lo que quieres trabajar!

- Mal me sentiré yo si no hago lo que deseo, así que acéptalo.

Se dio por vencida finalmente, pero tiempo después me iba a apoyar con lo que yo hacía.

Empecé a trabajar en el mundo informal, en Babahoyo mismo, en la calle 10 de Agosto, a una cuadra de la plaza central. Me junté tímidamente con los artesanos de la calle, eran muy buenas personas, y me hice pana de ellos. No tardó nada en que me enseñaran bastantes cosas, aprendí macramé y a trabajar con alambre de alpaca, usando la pinza sin el soporte, como se debe, algo que para los artesanos indica si eres un novato o no. En poco tiempo ya sabía todo lo básico, así que decidí volver al ruedo. Fui para las playas y a muchas ciudades de la serranía. En Salinas, Ambato y Cuenca es donde tuve un poco más de problemas para vender, ya que estaba prohibido, pero no me jodieron mucho. Sin embargo me cabreaba esa nota que a uno no le dejen trabajar en paz, de paso hay que pedir permiso para hacerlo... o sea, pedir permiso para poder comer, ¡pero váyanse a cagar!.

Tiempo después decidí irme a vender a Guayaquil durante sus fiestas de fundación. Me paré afuera del Play Land Park que estaba en ese tiempo, afuera del estadio Modelo. Encontrar un espacio fue recontradifícil, ya que habían full informales, pero me cedieron un espacio y ya pues, aproveché. El sitio estaba lleno de olor de canguil y frituras que vendían las señoras. Habían full trabajadores informales de todas las edades que ofrecían gorras, zapatillas, aguas, jugos, peluches, artesanías, etc. Me estaba yendo mas o menos, no me quejaba, de paso las chicas me compraban solo para que les haga conversa, aunque yo no les paraba bola.

Rato después alguien gritó: "ROBABURROOOS!" (1). Lo que vi a continuación era algo nuevo para mí en Guayaquil y de la que no tenía idea. Cientos de informales, presas del pánico, empezaron a coger rápidamente sus mercancías y corrieron por todos lados, era un sálvese quien pueda. Yo hice lo mismo, pero ni idea de adonde correr, así que le seguí al que estaba al lado mío, que corría con su carrito de agua. Nos metimos a un parqueadero algo escondido dentro de las rejas de la explanada del estadio.

- ¿Aquí no entran esos manes? -yo-.

- No ñaño, eso espero.

- Chuzo, mmmn, ¿y ahora que se hace?

- Esperar que se larguen nomás.

- Primera vez que veo una movida así.

- Mira ese carro grandote pintado de líneas azules con símbolos del Municipio, ten cuidado siempre que veas ese carro, que de ahí se bajan toditos esos bestias.

Efectivamente, el carro grandote paró y empezaron los robaburros a bajarse y a quitar cuanta mercancía podían, que ni siquiera se salvó el carrito de los Bon Ice. Las señoras que lloraban y pedían que les devuelvan sus cosas, diciendo que luego no tendrían para comer, les pedían a los robaburros que recapaciten. Los mas atrevidos que intentaban arranchar sus cosas de las manos de los robaburros, corrían el riesgo de ser toleteados y llevados presos. Al ver los robaburros que mucha gente les empezaron a recriminar, a tal punto que pronto les podría caer una avalancha, propia de una reacción popular, se terminaron retirando del lugar con lo que pudieron coger. Desde ese entonces que esas escenas serían algo que vería muchas veces en Guayaquil, especialmente en las calles regeneradas. Ver veteranas con sus hijos a cuestas, corriendo desesperadamente para que no les cojan los robaburros. Muchas veces terminaban siendo agarradas y tenían que atenerse a las consecuencias de esos bestias. A mi algunas veces me han llegado a botar de los espacios o simplemente agarraba mis cosas rápido, apenas los veía desde lejos.

Le puedo dar la razón a Nebot de que estando muchos informales en las calles, sea jodido caminar para un transeúnte, lo he escuchado muchas veces de personas que se quejan mientras caminan, más la basura que suele generarse por falta de cultura. Y si, obvio que hay que ordenar pero de buena manera, en consenso. Sin embargo, el tipo con su mentalidad prepotente tiene una visión del Guayaquil ordenado y perfecto, donde no exista la miseria, parecer en lo más posible a Miami. La idea no es mala, pero hay un problema en cómo resolverlo: para eso debe barrer a todos los informales de la ciudad a punta de garrote, a tratarlos como criminales, recuerdo que una vez dijo: "son indígenas", como si serlo fuera excusa para la cacería de brujas. Por ahí si ha negociado antes alguna vez con los informales, otorgándoles mercados, pero les fue muy mal, que muchos tuvieron que volver a las calles. Desde ese entonces que ya no negocia. Muchas veces los informales, para dejar de ser reprimidos han tenido que ir a marchar al Municipio para poder ser escuchados. La respuesta del Alcalde: mandar garroteros. Es un Alcalde que dice apoyar el libre-comercio, pero a la vez busca aniquilar el libre-comercio real de las calles... ¿entonces qué tiro pues? Me imagino a Nebot que cada vez que mira a los informales, en la mente ha de estar diciendo: "ven para mearte enano hijueputa".

Aquí les dejo un link del documental Guayaquil Informal (click a lo morado), hecho por 2 compas para que se enteren mas detalladamente del asunto.

PD: Debido al clima "fascista" que se respiraba en Guayaquil, dejé de vender en las calles. Luego me dediqué a los malabares, que no hacían problema por eso.


(1): Robaburros: son los policías municipales, llamados así porque hace años iban a los circos a robar burros. Llamados tambien como "cazapalomas", por andar agarrando a toda paloma que orina en la calle.